Marco
teórico
La definición de desastre
natural es cualquier evento catastrófico causado por la naturaleza o los
procesos naturales de la tierra.
Sin embargo los luego
catalogados como desastres naturales como la lluvia, sismos, huracanes o
tornados, son solo fenómenos ambientales naturales, que, se pueden convertir en
catástrofe cuando superan un límite que consideramos de normalidad, mismo que
se mide a través de un parámetro, estos eventos se ven magnificados por las
actividades humanas, que alteran la estructura del medio ambiente, es decir Los
desastres no son naturales, los fenómenos son naturales, los desastres se presentan por la acción del hombre en su
entorno.
Las consecuencias de un fenómeno
pueden extenderse debido a una mala planificación de los establecimientos
humanos, falta de medidas de seguridad, planes de emergencia y sistemas de
alerta que se tornen un poco difusos, así como por la falta de participación y
conocimientos de la población en las medidas preventivas, todo esto nos lleva a
la vulnerabilidad.
La vulnerabilidad está profundamente
unida a los procesos sociales que se desarrollan en las áreas propensas y comúnmente
tiene que ver con la inestabilidad, la delicadeza o la falta de resiliencia de
la población ante amenazas de diferente índole.
En otras palabras, los
desastres son eventos socio-ambientales cuya realización es efecto de la
construcción social del riesgo. Por lo tanto, su disminución debe ser parte de
los procesos de toma de decisiones, no sólo en el caso de reconstrucción pos desastre,
sino también en la formulación de políticas públicas y la planificación del desarrollo
así como la participación de la población en la prevención.
México se encuentra en la delantera
de decisiones encaminadas al desarrollo de un marco integral en gestión del
riesgo de desastres, incluyendo el uso efectivo de mecanismos de financiamiento
del riesgo y aseguramiento para manejar el riesgo fiscal derivado de los desastres
a través del programa FONDEN. Cabe mencionar que México está altamente expuesto
a una gran variedad de fenómenos geológicos e hidro-meteorológicos.
En la actualidad, el
FONDEN está compuesto por dos instrumentos presupuestarios complementarios: el
Programa FONDEN para la Reconstrucción y el Programa Fondo para la Prevención
de Desastres Naturales (FOPREDEN), y sus respectivos fideicomisos.
El FOPREDEN se encamina a
la prevención de desastres naturales a través del financiamiento de actos y
actividades relacionadas con la evaluación y disminución del riesgo, así como iniciativas para crear capacidades en materia
de prevención de riesgos. El FOPREDEN comienza la toma de decisiones informadas
para la inversión de recursos en la reducción de riesgos, requiriendo que los
estados estimen sus riesgos (incluyendo el desarrollo de un atlas de riesgo)
En la agenda nacional de
la protección civil, la prevención de desastres ha tomado una gran importancia,
debido sobre todo a los diferentes fenómenos que pueden causar desastres en
nuestro país. Así, se reconoce la importancia de establecer estrategias y
programas de largo alcance que busquen a prevenir y reducir sus efectos, no
sólo destinar recursos para la atención de las emergencias y la reconstrucción
La estrategia de la prevención establece tres pasos
fundamentales. Primero, conocer los peligros y amenazas para saber dónde,
cuándo y cómo nos afectan. Después, identificar y
establecer en los distintos niveles las
características y los niveles actuales de riesgo ante esos fenómenos. Finalmente,
diseñar acciones y programas para atenuar y disminuir oportunamente estos
riesgos, a través del reforzamiento y adecuación de la infraestructura,
mejoramiento de leyes y normas y así como la procuración de su aplicación, y por último, informando y capacitando a la población para
que sepa cómo actuar en todo momento.
No obstante, apenas
se han dado los primeros pasos en la prevención, mismos que no son suficientes,
lo que aún falta es la valoración más rigurosa del riesgo.
Al hablar de prevención es necesario mencionar el riesgo, y
aunque se avanza a paso firme creando y actualizando el Atlas Nacional de riesgo,
es importante considerar que la población debe reconocer desde ya cuales son
las acciones que deben de realizar antes, durante y después de un caso de
emergencia natural, ya que los fenómenos naturales no esperaran a que nosotros
estemos preparados para presentarse. Llevar conocimientos básicos de cómo
actuar debe realizarse de manera esquematizada, sencilla y accesible y conforme
se vaya actualizando la información de riesgos ir adaptando, aumentando su
grado de complejidad y de variabilidad hasta llegar al punto en que el mayor
porcentaje de población aplique protocolos de actuación en caso de desastre de
manera esquematizada y sistemática.
Recordemos, los desastres no son naturales, se derivan de
una condición de riesgo. Consiguientemente los Atlas de Riesgo serán el
vehículo y al mismo tiempo una guía estratégica indefectible para lograr, a
través de la prevención, de manera eficaz y eficiente en la remisión de los
riesgos y seguidamente en la reducción de los desastres.
ANTECEDENTES.
El riesgo
de los desastres no sólo depende de la posibilidad que se presenten eventos o
fenómenos
naturales intensos, sino también de las condiciones de vulnerabilidad que
favorecen o
facilitan que se desencadenen desastres cuando se presentan dichos
fenómenos.
La vulnerabilidad está íntimamente ligada a los procesos sociales que se
desarrollan
en las áreas propensas y usualmente tiene que ver con la fragilidad, la
susceptibilidad
o la falta de resiliencia de la población ante amenazas de diferente índole.
En otras
palabras, los desastres son eventos socio-ambientales cuya materialización es
el
resultado
de la construcción social del riesgo. Por lo tanto, su reducción debe hacer
parte
de los
procesos de toma de decisiones, no sólo en el caso de reconstrucción
postdesastre,
sino
también en la formulación de políticas públicas y la planificación del
desarrollo.
Por esta razón, es necesario fortalecer el desarrollo institucional y estimular
la
inversión
para la reducción de la vulnerabilidad con fines de contribuir al desarrollo
sostenible
de los países.
https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/6983/Indicadores_Riesgo_Desastre_Gestion_Riesgos_Mexico.pdf?sequence=1
México se
encuentra en la vanguardia de iniciativas encaminadas al desarrollo de un marco
integral en
gestión del riesgo de desastres, incluyendo el uso efectivo de mecanismos de
financiamiento
del riesgo y aseguramiento para manejar el riesgo fiscal derivado de los
desastres.
Cabe mencionar que México está altamente expuesto a una gran variedad de
fenómenos
geológicos e hidro-meteorológicos. En este sentido, el país está catalogado
como uno de
los de mayor actividad sísmica en el mundo, experimentando anualmente
más de 90
sismos con una magnitud de 4 o más en la escala de Richter. Aproximadamente
el cuarenta
por ciento del territorio Mexicano y más de una cuarta parte de su población
están
expuestos a tormentas, huracanes e inundaciones.
http://www.proteccioncivil.gob.mx/work/models/ProteccionCivil/Almacen/fonden_resumen_ejecutivo.pdf
En la
actualidad, el FONDEN está compuesto por dos instrumentos presupuestarios
complementarios:
el Programa FONDEN para la Reconstrucción y el Programa
Fondo para
la Prevención de Desastres Naturales (FOPREDEN), y sus respectivos
fideicomisos.
El instrumento original, y aún el más importante del FONDEN es el Programa
FONDEN para
la Reconstrucción. Sin embargo, en reconocimiento de la necesidad de
promover ex
ante el manejo proactivo del riesgo, el gobierno de México comenzó, a
inicios de
los años 2000, a asignar recursos específicamente destinados a actividades
preventivas.
Aunque los recursos para la prevención siguen siendo significativamente
menores que
para la reconstrucción, el gobierno Mexicano continúa dirigiendo esfuerzos
a la
transición de un enfoque del financiamiento del riesgo post-desastre a la
gestión del
riesgo
financiero ex ante a los desastres. La ejecución de los recursos financieros de
los
2
instrumentos del FONDEN (de reconstrucción y de prevención) se realizan a
través del
Fideicomiso
FONDEN y del Fideicomiso Preventivo (FIPREDEN), cuya institución fiduciaria
en ambos
casos es BANOBRAS, un banco de desarrollo del Gobierno de México.
El FOPREDEN
apoya la prevención de desastres naturales financiando actividades
relacionadas
con la evaluación del riesgo, reducción del riesgo, e iniciativas para
crear
capacidades en materia de prevención de riesgos. Semejante al programa
FONDEN para
la Reconstrucción, el FOPREDEN también maneja un programa dentro
del Ramo 23
del Presupuesto de Egresos de la Federación de cada ejercicio fiscal y un
Fideicomiso
Preventivo denominado “FIPREDEN”, quien es el brazo financiero ejecutor
a través
del cual se destinan los recursos para financiar los proyectos específicos de
prevención
de desastres naturales. El FOPREDEN promueve la toma de decisiones
informadas
para la inversión de recursos en la reducción de riesgos, requiriendo que
los estados
estimen sus riesgos (incluyendo el desarrollo de un atlas de riesgo) antes
Resumen
Ejecutivo < 5 >
de ser
elegibles a financiamiento para proyectos de prevención y mitigación del
riesgo.
El FOPREDEN
continúa siendo mucho más pequeño que el programa FONDEN para la
reconstrucción,
con una asignación anual aproximada de US$25 millones de dólares